Tapear en Albacete no es solo comer: es un horario, casi un idioma propio y, para muchos, una religión laica que se practica varias veces por semana.
Si vienes de fuera, lo primero que notarás es que aquí la tapa no es un aperitivo discreto antes de la comida formal: es la comida, la cena y, muchas veces, la excusa perfecta para no irse a casa todavía.
La cultura del tapeo en Albacete
Salir a tapear en Albacete significa, sobre todo, moverse. No es costumbre quedarse fijo en un solo sitio toda la noche: se empieza en un bar, se prueba la especialidad de la casa, y se sigue caminando hasta el siguiente, normalmente sin haber decidido de antemano cuántas paradas va a tener la ruta.
Es una manera de comer que prioriza la variedad y la compañía por encima de la cantidad servida en cada plato individual, aunque las raciones manchegas, conviene avisarlo, tampoco se quedan cortas.
Esta forma de salir tiene raíces que se remontan a varias décadas atrás. Buena parte de la vida de bares de la ciudad se concentra históricamente en lo que los propios albaceteños llaman simplemente «La Zona», una costumbre que nació en los años setenta y que desde entonces no ha dejado de practicarse, generación tras generación, con sus propias normas no escritas: se empieza pronto, se va de bar en bar, y nadie mira el reloj hasta bien entrada la noche.
Lo curioso es que esta costumbre apenas ha cambiado con el tiempo. Los bares de tapas Albacete que llevan generaciones abiertos, como el nuestro, que ya ha superado el medio siglo de vida, siguen llenando sus barras con la misma gente que antes iba con sus padres y ahora va con sus propios hijos. El tapeo, en esta ciudad, se hereda casi como una receta familiar.
Las calles más tapeadoras
El centro histórico de Albacete concentra buena parte de la mejor ruta de tapas Albacete, con calles peatonales donde encontrarás varios locales en pocos metros y donde es fácil dejarse llevar de puerta en puerta sin planificar demasiado.
Esa zona céntrica, con su mezcla de tabernas de toda la vida y locales más modernos, es justo el tipo de entorno donde el tapeo se vive con más intensidad: gente entrando y saliendo, terrazas llenas a media tarde, y ese runrún de conversación que solo se consigue cuando varios bares funcionan a la vez a pocos metros unos de otros.
El Filo de la Navaja está en plena zona céntrica, en la calle Ríos Rosas, a un paseo corto de los puntos más emblemáticos de la ciudad, lo que lo convierte en parada casi obligada dentro de cualquier ruta de tapeo que se precie.
No tienes que desviarte mucho del recorrido habitual para incluirnos; al contrario, encajamos justo en el camino.
Si prefieres quedarte en un solo sitio sin perder ni un minuto caminando entre bar y bar, también es una opción perfectamente válida: aquí encontrarás carta suficiente, más de cincuenta platos entre tapas, raciones, carnes y pescados, para tapear sin movernos del taburete toda la tarde, sin necesidad de seguir ruta alguna.
Cuándo salir a tapear
El tapeo en Albacete tiene sus horas casi sagradas. El mediodía, sobre todo los fines de semana, es momento de aperitivo largo antes de la comida formal, ese rato en el que se alarga la caña «una más» varias veces seguidas.
Y la noche, especialmente desde que cae el sol hasta bien entrada la madrugada, es cuando la ciudad se llena de cuadrillas que van de bar en bar sin prisa pero también sin pausa, alternando tapeo y conversación a partes iguales.
Los miércoles, eso sí, ten en cuenta que en El Filo de la Navaja cerramos para recargar pilas; el resto de la semana, barra abierta de 12:30 a 16:00 y de 19:30 a 24:00, así que tienes margen tanto para el aperitivo de mediodía como para la ronda nocturna.
Qué no puede faltar en tu ruta
Si tuviéramos que aconsejarte un mínimo imprescindible para no irte de Albacete con remordimientos, sería este: una buena tapa de bacalao rebozado, algo de matanza (el lomo de orza o lo que en muchas cartas, incluida la nuestra, se llama directamente «guarra» no son nombres casuales), patatas en cualquiera de sus variantes, y algún plato de cuchara o de plancha si el hambre aprieta de verdad.
Quien quiera ir un paso más allá puede atreverse con una oreja a la plancha o unos higadillos, platos que separan a quien tapea de paso de quien tapea con conocimiento de causa.
El resto, déjalo a la improvisación, que es donde realmente está la gracia de tapear por Albacete: dejarse sorprender por lo que pida la mesa de al lado, probar algo que no tenías pensado, y descubrir que dos horas después sigues sentado en el mismo sitio sin haberte dado ni cuenta.
Empieza o termina tu ruta en El Filo
Si quieres que tu ruta de tapeo empiece con buen pie o termine con buen sabor de boca, literal y figuradamente, échale un vistazo a nuestro local, pensado precisamente para que te quedes más tiempo del que tenías planeado, con espacio de sobra para cuadrillas grandes y pequeñas.
Y si solo quieres saber más de quiénes somos antes de venir, en El Filo de la Navaja tienes toda la información.
Te guardamos sitio en la barra, estés haciendo ruta o no.