Hay debates gastronómicos que no necesitan expertos, jurados ni estrellas. Basta con juntar a varias personas alrededor de una mesa y lanzar una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué tapa es mejor?
A partir de ahí, ya está liada.
Que si las bravas no pueden perder. Que una buena tortilla juega en otra liga. Que las croquetas deberían ganar por goleada. Que la ensaladilla nunca recibe el reconocimiento que merece…
En El Filo de la Navaja decidimos llevar esas discusiones de barra un poco más lejos y convertirlas en una competición de verdad, o todo lo de verdad que puede ser una competición entre tapas.
Así nació nuestro particular torneo de tapas en Albacete, una forma diferente de hacer lo que llevamos haciendo desde hace décadas: poner algo rico sobre la mesa y dejar que la gente disfrute.
Una competición en la que mandaban los clientes
La idea era sencilla: enfrentar algunas de las tapas más conocidas entre sí y dejar que fueran los propios clientes quienes decidieran cuáles pasaban de ronda.
Nada de jurados gastronómicos.
Nada de puntuaciones imposibles.
Aquí se votaba como se ha opinado toda la vida en un bar: probando, tomando partido y defendiendo tu favorita.
El campeonato se planteó como unas eliminatorias, con cruces sucesivos hasta llegar a las últimas rondas. Por el camino aparecieron nombres que cualquiera que disfrute del tapeo conoce bien: tortilla de patatas, croquetas, ensaladilla, magra con tomate, patatas y otros clásicos de barra.
Y pronto quedó claro que elegir no iba a ser tan fácil.
Del “yo prefiero esta” a defender una tapa como si fuera tu equipo
Una de las cosas más divertidas del torneo fue comprobar lo en serio que nos podemos tomar algo tan sencillo como elegir una tapa.
Había quien tenía clarísimo su voto antes de empezar. Otros cambiaban de opinión después de probar. Y, por supuesto, nunca faltaba quien intentaba convencer al resto de la mesa de que su candidata era objetivamente superior.
Para recoger esas opiniones salíamos a preguntar directamente a la gente del local. Y como aquí el nombre de El Filo de la Navaja no está puesto por casualidad, nuestro peculiar micrófono tampoco podía ser uno cualquiera: una navaja gigante terminó convirtiéndose en una de las protagonistas de las votaciones.
El resultado fue una mezcla de gastronomía, humor y participación que acabó saliendo de nuestras redes y llegando también a la conversación de la ciudad.
De hecho, El Digital de Albacete recogió el torneo y destacó precisamente esa combinación entre tapas populares, votaciones y el ambiente que se estaba creando alrededor de cada enfrentamiento. El formato incluía octavos, cuartos, semifinales y una gran final decidida por el público.
Pero para nosotros lo más interesante estaba pasando delante de la barra.
Porque tapear también es compartir, discutir y recomendar
Al final, una tapa nunca es solamente lo que hay dentro del plato.
Tapear significa pedir varias cosas para compartir, probar lo que ha pedido otra persona, recomendar algo a quien viene por primera vez y discutir durante cinco minutos sobre quién se queda la última croqueta.
Esa parte social es precisamente lo que queríamos trasladar al torneo.
El campeonato convirtió durante unas semanas una decisión habitual, qué pedimos hoy, en una excusa para participar, comentar y descubrir qué platos despiertan más pasiones entre quienes pasan por El Filo.
Y teniendo una carta tan amplia, había material suficiente para discutir.
Si todavía no tienes claro cuál sería tu campeona, puedes echar un vistazo a nuestras tapas en Albacete y empezar a hacer tu propia clasificación.
Avisamos: elegir solo una no es precisamente fácil.
Las tapas de siempre también pueden dar mucho juego
Una de las cosas que nos dejó el torneo es la confirmación de algo que ya sospechábamos: los platos tradicionales siguen teniendo muchísimo que decir.
No hace falta convertir una tapa en algo irreconococible para generar interés. A veces basta con unas buenas bravas, una tortilla en su punto o una croqueta recién hecha para que media mesa empiece a discutir.
Ese tipo de cocina forma parte de la identidad de El Filo de la Navaja desde hace más de medio siglo. El bar abrió sus puertas en 1968 y tres generaciones después seguimos entendiendo la barra de una manera bastante parecida: comida reconocible, ambiente de taberna y gente reuniéndose alrededor de la mesa.
El torneo simplemente añadió una cosa más a la ecuación: había que elegir bando.
¿Y tú, cuál habrías llevado hasta la final?
El campeonato tuvo sus eliminatorias, sus sorpresas y sus favoritas, pero hay una clasificación que nunca termina: la de cada persona que entra por la puerta.
Porque puedes hacer todos los cuadros de enfrentamientos que quieras y siempre aparecerá alguien dispuesto a decir que falta su tapa favorita.
Y probablemente tenga razón.
Por eso, la mejor forma de resolver el debate sigue siendo la de siempre: venir con hambre, poner varias tapas en el centro y probar.
Puedes encontrarnos en Calle Ríos Rosas, 5, en pleno centro de Albacete. Nosotros ponemos la barra y las tapas.
El veredicto te toca a ti.