Si te preguntas qué hacer en Albacete durante un día entero, la buena noticia es que la ciudad tiene justo el tamaño perfecto para recorrerla sin agobios:
Lo suficientemente grande para tener patrimonio interesante y sorprenderte en más de una esquina, lo suficientemente compacta para acabar el día caminando entre una visita y la siguiente sin necesidad de coger el coche ni buscar aparcamiento cada hora.
Esta es nuestra guía turística de Albacete para aprovechar el día de verdad, con los sitios que no conviene saltarse y, como no, con el final perfecto para cerrar la jornada con buen sabor de boca.
El Museo de la Cuchillería (y su conexión con El Filo)
El Museo Municipal de la Cuchillería es probablemente la visita más importante para entender Albacete.
Y no solo porque sea uno de los tres únicos museos del mundo dedicados por completo al arte cuchillero, junto a los de Solingen, en Alemania, y Thiers, en Francia, sino porque sin este oficio y sin esta historia la ciudad sería literalmente otra ciudad.
El museo ocupa la Casa del Hortelano, un edificio modernista de 1912 situado en la Plaza de la Catedral, con una fachada verde acristalada, columnas estilizadas y unas vidrieras que ya valen la visita antes incluso de entrar.
Dentro, la colección recorre la evolución de la cuchillería desde la Edad de Hierro hasta la producción contemporánea, con piezas de todo el mundo, talleres reproducidos con detalle y espacios interactivos que hacen la visita cómoda tanto para adultos como para quien va con niños.
El recorrido completo lleva entre una hora y hora y media; dedicarle menos tiempo es quedarse a medias.
Para quienes venimos de El Filo de la Navaja, este museo no es solo una visita interesante: es, en cierta forma, nuestra propia historia. Nuestra familia eran cuchilleros antes de abrir el bar, y de ese oficio viene el nombre que llevamos en la puerta desde 1968.
Entrar al Museo de la Cuchillería es entender de dónde venimos, y eso, en una ciudad donde la navaja lo ha dado todo, tiene un peso que va más allá del turismo en Albacete.
Abre de martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 (en verano, la tarde empieza a las 17:30).
Domingos y festivos, solo por la mañana, de 10:00 a 14:00. Los lunes cierra. La entrada general cuesta 3 euros; hay precio reducido para estudiantes y jubilados, y los menores de 18 años no pagan.
El Pasaje Lodares
A pocos minutos andando del museo, en pleno centro, te espera el Pasaje Lodares, una galería modernista construida en 1925 que conecta las calles Mayor y Tinte bajo una cubierta de hierro y cristal que te hace parar en seco la primera vez que la ves desde dentro.
La historia del Pasaje va más allá de su arquitectura. Lo encargó Gabriel Lodares, alcalde de Albacete en dos ocasiones, para dar trabajo a los obreros de la ciudad durante una época de crisis económica, y fue diseñado por el arquitecto valenciano Buenaventura Ferrando Castells siguiendo el modelo de las grandes galerías comerciales italianas.
Acaba de cumplir su centenario, se inauguró en 1925, y lleva declarado Bien de Interés Cultural desde 1996.
Es uno de los tres únicos pasajes de este estilo que se conservan en España, junto al Pasaje Gutiérrez de Valladolid y al Pasaje del Ciclón de Zaragoza.
Tiene sus propias curiosidades, como el famoso clavo mágico, en realidad un marcador geodésico cuyo brillo viene del roce de manos supersticiosas, o la historia del aviador republicano que durante la Guerra Civil desobedeció órdenes para no bombardear el edificio, salvando de paso al Pasaje y a la locutora de radio que retransmitía desde allí, con quien acabaría casándose.
El acceso es libre y gratuito desde el amanecer hasta el anochecer, ya que es propiedad privada de una comunidad de vecinos que lo abre al paso como concesión pública. Los propios albaceteños suelen decir que «es el pasillo de casa», y eso lo dice todo sobre lo integrado que está en la vida cotidiana de la ciudad.
La Feria de Albacete
Si tu visita cae en septiembre, prepárate para algo distinto. La Feria de Albacete, declarada de Interés Turístico Internacional, llena la ciudad durante diez días, del 7 al 17 de septiembre, en honor a la Virgen de los Llanos.
El Recinto Ferial se convierte en el centro de la vida albaceteña con casetas, verbenas, conciertos, festejos taurinos y la cabalgata de apertura que abre la feria con el tamaño que se merece.
Es de los pocos momentos del año en que toda la ciudad parece tener la misma agenda: comer, bailar y volver a comer.
El Museo de la Cuchillería, de hecho, tiene programación especial durante los días de feria, con actividades y horarios ampliados para los visitantes que llegan esos días a la ciudad.
Dónde comer después de recorrer la ciudad
También merece una parada el Parque Abelardo Sánchez, a un paseo corto del centro, con su famoso tiovivo y su ambiente tranquilo que funciona muy bien como respiro a media jornada si la visita se alarga.
Y si tienes tiempo por la tarde-noche, el centro histórico de Albacete ofrece sus mejores visitas en Albacete de barra y sus tapas de siempre en esas horas, cuando la ciudad sale a la calle y los bares del centro se llenan de cuadrillas que van de sitio en sitio sin prisa pero sin pausa.
Ese es, sin duda, el mejor momento para entender qué hace especial a esta ciudad: no solo su patrimonio, sino la manera que tiene de vivir alrededor de una barra.
Después de cuchillería, modernismo y paseo por el centro, lo lógico es que el cuerpo pida tapeo.
Y aquí es donde El Filo de la Navaja entra como parada casi obligada de cualquier plan en Albacete que se precie: estamos en pleno centro, cerca de buena parte de estas visitas, y llevamos sirviendo la cocina manchega de siempre desde 1968.
Bacalao rebozado recién hecho, croquetas caseras, oreja a la plancha, alguna ración de matanza para quien quiera conocer de verdad lo que se come en esta tierra.
No hay mejor forma de cerrar un día de turismo en Albacete que con la barriga llena de platos que llevan en la carta desde antes de que existieran las aplicaciones de viaje.
Conoce más sobre quiénes somos en nuestra página de Nuestra Historia, y termina tu ruta donde mejor se come y donde la historia tiene más filo: en El Filo de la Navaja. Reserva llamando al 967 23 12 48.